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Economía de Perú crece 3,4% en 2025 por segundo año consecutivo pese a la inestabilidad política

Economía de Perú crece 3,4% en 2025 por segundo año consecutivo pese a la inestabilidad política

La nación andina desafía el caos político con cifras positivas, aunque analistas advierten sobre riesgos estructurales que podrían frenar el impulso económico

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Perú logró un crecimiento económico del 3,4% en 2025, consolidando así dos años consecutivos de expansión por encima del 3%, una cifra que desafía la profunda inestabilidad política que ha sacudido al país durante los últimos años. El dato, reportado por Yahoo Finanzas, confirma que la economía peruana mantiene una resiliencia notable frente a un entorno institucional marcado por la rotación de siete presidentes en un periodo relativamente corto.

El resultado coloca a Perú como una de las economías con mejor desempeño en la región latinoamericana, en un contexto global donde la desaceleración y la incertidumbre comercial han golpeado a múltiples mercados emergentes. Sin embargo, la pregunta que ronda entre los analistas es clara: ¿cuánto tiempo puede sostenerse este crecimiento sin estabilidad política real?

Los motores detrás del crecimiento económico peruano

El avance del Producto Bruto Interno (PBI) peruano ha estado impulsado por sectores clave como la minería, la agroindustria y los servicios. Perú sigue siendo uno de los principales productores mundiales de cobre, zinc y oro, minerales cuya demanda internacional se ha mantenido sólida, especialmente por parte de China y las economías asiáticas en proceso de transición energética.

La inversión en el sector minero, pese a los conflictos sociales recurrentes en zonas de operación, ha seguido generando divisas y empleo. A esto se suma el dinamismo de la agroindustria, particularmente en la costa norte del país, donde las exportaciones de arándanos, uvas y espárragos han alcanzado cifras récord en los mercados internacionales.

El sector servicios, por su parte, ha continuado su recuperación tras el golpe de la pandemia, con un repunte sostenido del comercio interno y el turismo. Lima y Cusco siguen siendo polos de atracción para visitantes extranjeros, lo que inyecta recursos directamente en la economía local.

Siete presidentes y una economía que sigue de pie

Lo que hace particularmente llamativo el dato del 3,4% es el contexto político en el que se produce. Perú ha tenido siete presidentes en los últimos años, una rotación sin precedentes que ha generado incertidumbre institucional, crisis de gobernabilidad y un desgaste profundo de la confianza ciudadana en las autoridades.

Los enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, las vacancias presidenciales, las protestas sociales y los escándalos de corrupción han sido una constante. Sin embargo, la estructura económica peruana ha demostrado cierto grado de autonomía respecto al vaivén político, sostenida por un Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que ha mantenido una política monetaria prudente y efectiva.

La independencia del Banco Central y la solidez del marco macroeconómico han sido los verdaderos escudos de la economía peruana frente al caos político recurrente.

El BCRP ha gestionado con eficiencia las tasas de interés y ha controlado la inflación, que se ha mantenido dentro de los rangos meta. Esta estabilidad macroeconómica ha permitido que los mercados financieros y los inversionistas mantengan cierto nivel de confianza en el país, pese a las turbulencias políticas.

Advertencias sobre el futuro: los riesgos que acechan

No obstante, los analistas económicos han sido enfáticos en señalar que el crecimiento actual no es suficiente para resolver los problemas estructurales del país. Perú necesita tasas de crecimiento sostenidas por encima del 5% para reducir significativamente la pobreza y cerrar las brechas de desigualdad que persisten, especialmente en las regiones andinas y amazónicas.

La informalidad laboral, que afecta a más del 70% de la fuerza de trabajo peruana, sigue siendo uno de los mayores obstáculos para un desarrollo económico inclusivo. Millones de peruanos trabajan sin acceso a seguridad social, pensiones ni protección laboral, lo que limita el impacto real del crecimiento en la calidad de vida de la población.

Además, la falta de reformas estructurales en educación, salud, infraestructura y seguridad ciudadana representa un lastre que podría frenar el impulso económico en el mediano plazo. Sin inversión sostenida en capital humano e infraestructura, el crecimiento podría estancarse.

El factor externo: comercio internacional y tensiones globales

El contexto internacional también presenta desafíos. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, los dos principales socios comerciales de Perú, generan incertidumbre sobre la demanda futura de materias primas. Una desaceleración económica en China impactaría directamente en las exportaciones mineras peruanas, el principal motor de divisas del país.

Asimismo, la volatilidad de los precios de los commodities y las políticas arancelarias impulsadas por la administración estadounidense podrían afectar las cadenas de suministro y encarecer las importaciones, presionando los costos internos.

Pese a estos riesgos, el crecimiento del 3,4% en 2025 es una señal positiva que demuestra la capacidad de la economía peruana para avanzar incluso en las condiciones más adversas. El desafío ahora es convertir esa resiliencia en desarrollo sostenible, algo que solo será posible con estabilidad política, reformas profundas y una visión de largo plazo que, hasta ahora, ha brillado por su ausencia en la clase dirigente del país.