Los recientes movimientos sísmicos registrados en Colombia y Venezuela, sumados a los temblores percibidos en el centro del Perú, han vuelto a poner sobre la mesa una preocupación recurrente entre los limeños: qué tan segura es realmente la zona donde se encuentra su vivienda. Un estudio realizado por el Centro Peruano-Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) identificó cuáles son los distritos de Lima con condiciones de suelo más favorables frente a un fuerte movimiento, pero elegir una propiedad en estas áreas también implica importantes diferencias de precio.
Los precios del metro cuadrado en las zonas seguras
La información proporcionada por la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (CODIP), correspondiente al primer semestre de 2026, revela que el precio de venta formal en los distritos señalados por sus mejores condiciones geológicas oscila entre S/5.690 y S/9.384 por metro cuadrado. Miraflores encabeza este listado con un valor de S/9.384, seguido de cerca por San Isidro (S/8.994) y Magdalena del Mar (S/7.821). En el extremo inferior de esta lista se ubican Breña (S/5.690), Cercado de Lima (S/5.906) y Pueblo Libre (S/6.336).
El contraste entre seguridad sísmica y precio
Sin embargo, tener condiciones de suelo menos favorables no significa necesariamente encontrar viviendas mucho más económicas. Las cifras muestran que algunos distritos identificados por el CISMID con mayor vulnerabilidad mantienen precios similares a zonas consideradas más seguras. Por ejemplo, San Luis registra un metro cuadrado de S/6.444, superando a distritos como Pueblo Libre o Breña. De manera similar, Chorrillos alcanza los S/5.862 por m², valor que se aproxima al registrado en Breña.
La importancia de la vivienda formal
Más allá del distrito elegido y las características del suelo, CODIP advierte sobre la necesidad de impulsar proyectos formales para reducir riesgos ante un sismo. El problema adquiere mayor relevancia considerando que la brecha habitacional en Perú alcanza aproximadamente 1,9 millones de viviendas: unas 587 mil familias necesitan una nueva casa y más de 1,3 millones viven en condiciones precarias. Al evaluar una vivienda frente al riesgo sísmico, no basta con observar el precio por metro cuadrado; la calidad de la edificación y la formalidad del inmueble son factores determinantes.