El Ejército de Líbano ha denunciado la continuación desde esta mañana de "las salvajes agresiones israelíes en las zonas del sur", tras una nueva oleada de bombardeos que ya han dejado al menos 39 muertos entre la medianoche y las 15.00 horas locales. La ofensiva, que incluye el fallecimiento de un militar libanés, amenaza con hacer descarrilar el delicado acuerdo preliminar de paz alcanzado el pasado domingo entre Estados Unidos e Irán, principal valedor de las milicias chiíes de Hezbolá enfrentadas a Tel Aviv.
Escalada en zonas críticas y víctimas civiles
Los ataques han impactado amplias áreas del sur hasta llegar al valle de la Becá. Uno de los episodios más letales ocurrió en la carretera entre Kfar Remane y Nabatiye, donde un militar libanés perdió la vida tras ser alcanzado por fuego israelí. El Ejército local afirmó que estas agresiones buscan obstaculizar cualquier solución para restablecer la estabilidad en el país.
La agencia oficial de noticias NNA reportó otro bombardeo en Berish que mató a cuatro miembros de una misma familia, incluidos dos niños. En Arabsalim, un edificio fue destruido sepultando a siete personas cuyo estado se desconoce. Solo en Nabatiye, epicentro del conflicto, la Defensa Civil trasladó 16 muertos y 12 heridos a hospitales tras los ataques continuos desde las primeras horas de la mañana.
Acusaciones cruzadas sobre el alto al fuego
Tel Aviv justificó esta nueva escalada como respuesta a más de 50 proyectiles disparados por Hezbolá contra sus fuerzas, que invadieron el sur para crear una "zona de seguridad". Sin embargo, la milicia chií desmintió estas afirmaciones calificándolas de mentiras destinadas a sabotear el acuerdo Irán-EE.UU., señalando más de 300 ataques israelíes desde el viernes.
El Ministerio de Sanidad libanés confirmó que las cifras totales ascienden ya a 122 fallecidos y 141 heridos durante los días 6 y 7 del mes. Desde el inicio del conflicto en marzo, la cifra total supera los 4.000 muertos.