Política Seguridad Economía Internacional Justicia Sociedad Deportes Entretenimiento
Gobierno oficializa Plan Nacional de Seguridad 2026-2028

Gobierno oficializa Plan Nacional de Seguridad 2026-2028

Ejecutivo aprueba estrategia con 132 acciones contra delincuencia organizada y violencia urbana

Compartir:

El Gobierno peruano oficializó el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana 2026-2028, una estrategia integral que contempla 132 acciones específicas para combatir la delincuencia común y el crimen organizado que azota al país. La medida busca articular una respuesta estatal coordinada ante los alarmantes índices de violencia que mantienen en zozobra a millones de peruanos.

El documento, aprobado mediante decreto supremo, establece cuatro ejes estratégicos prioritarios: fortalecimiento de las capacidades policiales, mejora del sistema de justicia penal, prevención social de la violencia y articulación interinstitucional. Cada componente incluye metas cuantificables y plazos específicos para su implementación.

Fortalecimiento policial como pilar central

Una de las medidas más significativas del plan contempla el incremento del pie de fuerza policial en un 15% durante el período de vigencia. Esto implica la incorporación de aproximadamente 18,000 nuevos efectivos policiales, priorizando las comisarías de los distritos con mayor incidencia delictiva en Lima, Callao, Arequipa, La Libertad y otras regiones críticas.

El plan también incluye la modernización tecnológica de la Policía Nacional del Perú (PNP) con la implementación de sistemas de videovigilancia inteligente, cámaras con reconocimiento facial y plataformas digitales para el intercambio de información criminal en tiempo real entre las diferentes dependencias policiales.

"Este plan representa el compromiso más serio del Estado peruano para devolver la tranquilidad a las familias que viven con miedo", declaró una fuente oficial del Ministerio del Interior.

Reformas al sistema de justicia penal

El documento establece reformas estructurales al sistema judicial para acelerar los procesos penales y garantizar que los delincuentes no queden impunes. Entre las medidas destacan la creación de juzgados especializados en crimen organizado, la implementación de audiencias virtuales para agilizar los procesos y el fortalecimiento del sistema penitenciario.

Una disposición clave es la ampliación de la prisión preventiva para delitos de extorsión, sicariato y tráfico de drogas. El plan también contempla la construcción de tres nuevos centros penitenciarios de máxima seguridad y la modernización de los existentes para evitar el control de organizaciones criminales desde las cárceles.

Prevención social y participación ciudadana

El componente preventivo incluye programas focalizados en jóvenes en riesgo, con la creación de 500 centros juveniles productivos en zonas vulnerables. Estos espacios ofrecerán capacitación técnica, programas deportivos y actividades culturales como alternativas al reclutamiento por parte de organizaciones delictivas.

El plan establece la implementación de 1,000 comités de seguridad ciudadana a nivel distrital, fortaleciendo la participación comunitaria en la prevención del delito. Cada comité contará con presupuesto propio y canales directos de comunicación con las autoridades policiales y municipales.

Articulación interinstitucional sin precedentes

Una innovación del plan es la creación del Sistema Nacional Integrado de Seguridad Ciudadana, que articulará las acciones del Ministerio del Interior, Poder Judicial, Ministerio Público, gobiernos regionales y locales bajo una sola coordinación. Esta instancia tendrá facultades para redistribuir recursos y personal según las necesidades de cada territorio.

El mecanismo incluye la implementación de centros de comando y control regional, conectados a una plataforma nacional que permitirá el monitoreo en tiempo real de la situación de seguridad en todo el país. Cada región contará con protocolos específicos de respuesta ante emergencias y operativos coordinados.

Inversión millonaria y financiamiento

La implementación del plan demandará una inversión superior a los 8,000 millones de soles durante el trienio, financiados a través del Presupuesto General de la República y recursos de cooperación internacional. El 60% de los recursos se destinará al fortalecimiento policial, mientras que el 40% restante se distribuirá entre los programas de prevención y mejoras al sistema judicial.

El plan establece indicadores de seguimiento trimestral, incluyendo la reducción del 25% en delitos de mayor connotación social, el incremento del 40% en la tasa de resolución de casos y la disminución del 30% en la percepción de inseguridad ciudadana según encuestas especializadas.

La efectividad de esta estrategia gubernamental será crucial para determinar si el Estado peruano puede recuperar el control territorial frente a organizaciones criminales que han expandido su influencia en diversas regiones del país.