El Gobierno de Ecuador elevó este lunes la alerta climática de nivel amarillo a naranja, clasificando como "peligro alto" la amenaza del fenómeno El Niño en 17 de las 24 provincias del país. Esta decisión fue comunicada por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional tras una reunión de dos horas con diversas instituciones estatales para evaluar la evolución meteorológica. La medida busca coordinar respuestas inmediatas ante posibles lluvias intensas e inundaciones que podrían afectar a 143 municipios bajo esta nueva clasificación.
Aprobación del Plan de Acción Nacional
Carolina Lozano, secretaria nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), confirmó durante la rueda de prensa posterior al encuentro oficial la aprobación del "Plan de Acción Nacional ante el Evento El Niño 2026-2027". La funcionaria destacó que la ejecución de este plan ha sido declarada como una prioridad nacional, estableciendo un marco legal y operativo para la intervención estatal. Además, Lozano anunció la implementación de un sistema de monitoreo permanente, asegurando que se informará a la ciudadanía de manera regular sobre los cambios en las condiciones climáticas.
Condiciones oceánicas e impacto económico
Roberto Luque, ministro de Infraestructura y Transporte, detalló que el fenómeno climático se encuentra actualmente en una fase de "observación activa". El funcionario explicó que las temperaturas del océano han superado los niveles normales, lo cual constituye la condición base para el desarrollo de El Niño; sin embargo, precisó que esto no implica necesariamente lluvias intensas inmediatas. Luque señaló que el calentamiento oceánico ya está generando efectos tangibles en sectores productivos como la pesca y alterando patrones en el avistamiento de aves.
Inversiones preventivas y calendario electoral
Ante este escenario, el Ministerio de Infraestructura destinó cerca de 600 millones de dólares en inversiones para obras civiles, mantenimiento vial y equipamiento preventivo. El ministro advirtió que estas condiciones también podrían favorecer escenarios de sequía severa en la Amazonía e incrementar el riesgo de incendios forestales. En respuesta a estos riesgos climáticos, el Consejo Nacional Electoral (CNE) adelantó las elecciones locales programadas originalmente para febrero de 2027 al próximo 29 de noviembre de 2026, buscando evitar que las lluvias dificulten la logística del proceso comicial.