La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó este jueves que la cifra oficial de fallecidos por los terremotos del pasado 24 de junio asciende a 2595 personas. Durante una tensa rueda de prensa con corresponsales internacionales, la funcionaria defendió la actuación de su Gobierno frente a las denuncias sobre retrasos en el auxilio y anunció que se mantienen diálogos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para financiar la reconstrucción del país.
Confrontación directa con la prensa internacional
La comparecencia, secundada por su hermano Jorge Rodríguez y el ministro del Interior Diosdado Cabello, estuvo marcada por intercambios directos con medios extranjeros. Ante las preguntas de periodistas como María Martín (El País) sobre la supuesta descoordinación inicial, Rodríguez insistió en que el Estado se activó inmediatamente mediante un decreto de emergencia. Atribuyó la percepción de lentitud a la complejidad del terreno y al bloqueo de vías en zonas remotas, lo cual dificultaba el acceso incluso para vehículos motorizados.
Justificación de la militarización y rechazo a 'matrices mediáticas'
Rodríguez rechazó las generalizaciones sobre la presencia militar en las zonas afectadas. El periodista Julio Vaqueiro (Telemundo) cuestionó que se vieran soldados con armas en lugar de herramientas para el rescate, señalando testimonios contradictorios al discurso oficial. La presidenta encargada justificó la decisión bajo el argumento de restringir el acceso para evitar el colapso logístico por la afluencia desordenada. Consideró 'miserable' y 'desalmado' que se genere caos en medio del sufrimiento, alegando que las críticas responden a laboratorios mediáticos diseñados para impedir las labores de búsqueda.
Discrepancia en cifras y gestión de cadáveres
Otro punto de fricción surgió al abordar la brecha entre los datos oficiales y las estimaciones internacionales. Rodríguez defendió la rigurosidad del conteo, explicando que realizan cruces con huellas dactilares para evitar dobles registros. Respecto a la disposición de los restos, negó categóricamente el uso de fosas comunes, asegurando que se siguen protocolos forenses estrictos. Además, minimizó las críticas sobre viviendas gubernamentales frágiles al indicar que el 80% de los edificios colapsados pertenecían a desarrollos privados en zonas vacacionales como Caraballeda y Playa Grande.
Cooperación internacional y estado de salud
A pesar de las tensiones diplomáticas, Rodríguez anunció contactos con Estados Unidos y el FMI para recuperar recursos destinados a la reconstrucción de los 855 edificios afectados. Destacó el apoyo recibido de 147 países, incluyendo líneas de crédito del Banco Mundial y el BID. Al cierre, informó que padece una afección de salud no especificada, pero afirmó convertir su dolor en acción para continuar con la fase de búsqueda y rescate mediante tecnología internacional.