El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha acusado formalmente al exmandatario Evo Morales de ser uno de los principales actores detrás de la actual crisis social y política que atraviesa el país. En una entrevista concedida al diario argentino Clarín, el jefe de Estado afirmó que Morales busca activamente la desestabilización nacional y tiene como objetivo derrocar el proceso democrático vigente. Paz calificó al expresidente como un hombre "embrutecido por el poder", sugiriendo que sus acciones no responden a reivindicaciones sociales legítimas, sino a una estrategia coordinada para eludir los procesos judiciales que enfrenta y generar un escenario favorable para su organización.
Acusaciones directas y contexto de violencia
En sus declaraciones, el mandatario boliviano no dudó en utilizar un lenguaje severo para describir la situación. "Un enfermo embrutecido por el poder. Ese es el rol, así de claro", declaró Paz. El presidente sostuvo que Morales hará todo lo posible, incluso a costa de muertos y confrontaciones, para violentar el ordenamiento constitucional. Esta acusación se produce en un momento de alta tensión, marcado por más de 150 bloqueos de carreteras que han paralizado el país y generado un crítico desabastecimiento de combustible y alimentos en ciudades clave como La Paz y El Alto.
La situación en el terreno es grave. Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden han dejado al menos cuatro muertos debido a la falta de atención médica en las zonas de conflicto. El lunes de esta semana, se registraron choques violentos en la capital administrativa, lo que ha llevado al Ejecutivo a tomar medidas drásticas para restablecer el orden público, más detalles en Contexto Peruano.
Medidas legislativas y situación económica
Ante la escalada de la crisis, el Poder Legislativo sancionó este martes la anulación de la ley 1341, normativa que desde 2020 restringía la participación militar en disturbios civiles. Esta derogación, ya aprobada por el Senado, faculta al presidente Paz para disponer de las tropas en caso de que la Policía Nacional se vea superada por la violencia. Según el gobierno, esta medida es el último recurso frente al fracaso del diálogo con los sectores movilizados.
Paralelamente, Rodrigo Paz defendió la gestión de su gobierno, que lleva seis meses en el cargo. A pesar del caos en las calles, el presidente afirmó que los indicadores macroeconómicos muestran signos de recuperación, destacando la estabilización del tipo de cambio y la reducción del déficit fiscal en seis puntos. Paz también vinculó las zonas de mayor conflicto, especialmente el Trópico de Cochabamba, con actividades ilícitas de narcotráfico que, según su versión, florecieron bajo la protección del anterior régimen del Movimiento al Socialismo (MAS), como informó La República.
A pesar de las duras críticas y la inestabilidad actual, el presidente boliviano expresó su confianza en que la situación se reordenará en los próximos días y que se llegarán a acuerdos entre las partes, aunque mantiene su postura firme contra lo que considera una conspiración para desmantelar la democracia.