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Oscar Meza: El reto de interpretar a un terrorista en 'La Tribu' y a un manipulador en 'El Método Grönholm'
En entrevista con RPP, el actor peruano reflexiona sobre la dualidad de sus personajes actuales, el desgaste físico del oficio y cómo evita ser encasillado.
Si hay algo que define a Oscar Meza en el panorama teatral y cinematográfico nacional es su capacidad para desdibujar los límites entre lo grotesco y lo humano. El reconocido actor peruano se encuentra actualmente en un momento de alta intensidad creativa, coincidiendo en cartelera con dos obras radicalmente opuestas: La tribu, una producción que explora la violencia y el extremismo, y El método Grönholm, una comedia negra sobre procesos de selección laboral tóxicos. En exclusiva para Foco Perú, Meza abre las puertas a su proceso creativo sin filtros.
Duos opuestos: Del terrorista al manipulador corporativo
La coincidencia no es casualidad ni un accidente del calendario artístico. Se trata de una decisión consciente por parte del intérprete para desafiar sus propios límites y evitar la comodidad del encasillamiento. En La tribu, Meza asume el rol de un personaje marcado por la violencia política, exigiendo una presencia física intimidante y una carga emocional pesada.
Frente a esto, en El método Grönholm, se transforma en uno de los candidatos a ese proceso de selección ficticio. Aquí, el arma no es un fusil ni una idea terrorista, sino la psicología pura: la manipulación, el engaño y la competencia despiadada por conseguir "el ansiado papel" dentro de la obra.
Según comenta el actor en su conversación con RPP, mantener ambas personalidades activas requiere un ejercicio mental exhaustivo. No se trata solo de cambiar vestuario; es cuestión de alterar completamente la frecuencia vibratoria del personaje para que no haya contaminación entre escenas tan distantes emocionalmente.
El desgaste físico y el precio de la actuación
Más allá de los aplausos, Meza es transparente sobre lo que cuesta mantener este ritmo. La actuación teatral, especialmente en producciones con alta carga dramática como La tribu, implica un gasto energético considerable. El cuerpo actúa como instrumento y registro a la vez.
En la entrevista, el actor reflexiona sobre cómo el agotamiento físico puede ser tanto un enemigo como una herramienta. Para interpretar con veracidad las tensiones de sus personajes, muchas veces debe llevarse al límite su resistencia física en cada función semanal, más contexto en Zendaya apunta a su primer Oscar como protagonista con 'Duna.
Sin embargo, esta inmersión total también trae consigo la dificultad del "desconexión" post-función. Separar quién es Oscar Meza y quién son los roles que encarna requiere de técnicas específicas para no arrastrar el estrés o la agresividad teatral hacia su vida cotidiana.
La lucha contra el encasillamiento en Perú
Un tema recurrente en la conversación es la percepción del actor dentro de la industria local. En un mercado donde a menudo se busca repetir fórmulas exitosas, Meza apuesta por la versatilidad como forma de supervivencia profesional.
El riesgo de ser etiquetado siempre está presente. Si el público asocia su rostro únicamente con roles oscuros o violentos, las oportunidades para comedias negras o dramas íntimos podrían cerrarse. Por ello, alternar entre La tribu y la sátira corporativa del Método Grönholm es también una estrategia de posicionamiento.
A través de estos contrastes, el actor busca demostrar que su rango abarca desde lo trágico hasta lo absurdo. La competencia por los roles en Perú es feroz, y destacar requiere no solo talento, sino una narrativa pública coherente sobre la propia carrera artística.