¿Alguien más siente un escalofrío al pensar en tener que comprar agua o snacks carísimos dentro de un estadio? Probablemente tú, como yo, hayas sentido esa frustración. Pero antes de celebrar la libertad gastronómica, el Sector de Espectáculos Artísticos, Culturales y Afines (ARENA) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) ha sonado la alarma con una advertencia contundente: esta medida podría ser un tiro en el pie para toda la industria del entretenimiento peruano.
La noticia corre como fuego por las redes sociales. Se trata de un proyecto de ley que busca permitir a los asistentes ingresar alimentos y bebidas propios a espectáculos masivos con más de 500 personas. La intención, según sus impulsores, es aliviar el bolsillo del consumidor. Sin embargo, desde la CCL, se lee entre líneas una realidad mucho más complicada: esto no solo cambiaría nuestra experiencia en los conciertos, sino que podría secar las fuentes de financiamiento que mantienen vivo al sector cultural.
El impacto directo en el bolsillo del artista y el organizador
No se trata simplemente de vender un hot dog a precio premium. La realidad económica detrás de los grandes eventos es otra historia. El ingreso por concepto de alimentos, bebidas y servicios dentro de las recintos (conocidos como "food & beverage") representa una parte sustancial del presupuesto total de muchos espectáculos.
Según explican desde la CCL, estos ingresos no son un lujo; son el motor que permite cubrir costos operativos elevados. Al eliminar esta fuente de ingreso, los organizadores se verían forzados a tomar dos caminos peligrosos: subir drásticamente el precio de las entradas o reducir la calidad del evento para mantenerse a flote.
Imagina un concierto masivo donde la producción artística sufre recortes por falta de fondos. O piensa en una entrada que pasa de costar 100 soles a los 250, solo porque ya no se puede subsanar el costo con las ventas internas. ¿Cuál es el equilibrio justo? La CCL sugiere que estamos ante un dilema perverso.
¿Por qué la inversión cultural está en riesgo?
Aquí entra en juego el término clave: "inversión". El sector de espectáculos requiere capital constante para renovarse, traer artistas internacionales y mantener infraestructuras seguras. Si los márgenes de ganancia se reducen artificialmente por una regulación que ignora la estructura de costos del evento, el riesgo para los inversores aumenta.
El mensaje claro desde la Cámara de Comercio es que esto no afecta solo a las grandes empresas productoras, sino al ecosistema completo. Desde técnicos y músicos hasta trabajadores temporales en seguridad y logística. Si el negocio deja de ser rentable debido a restricciones alimentarias mal calibradas, la inversión se detiene, como publicó este diario en El 23% del PBI peruano está en riesgo por El Niño, advierte CCL.
Y cuando la inversión se detiene en Perú, lo que pasa es que los eventos disminuyen en cantidad y calidad. No estamos hablando solo de un plato de comida; hablamos del futuro de la industria cultural peruana. La CCL alerta que esta ley podría frenar el crecimiento sectorial justo cuando está recuperándose tras años difíciles.
La tensión entre el consumidor y la industria
Nadie niega el derecho del público a sentirse cómodo ni a no pagar precios exorbitantes por una bebida. De hecho, es un reclamo válido y muy escuchado en las redes sociales. Sin embargo, los expertos de ARENA señalan que la solución no debe ser destruir la base económica del evento.
La propuesta actual parece ignorar que muchos recintos ya tienen acuerdos con proveedores locales o cadenas nacionales que generan empleo e impuestos. Al prohibir el ingreso propio, se está atacando un modelo de negocio probado sin ofrecer alternativas claras para compensar la pérdida financiera.
El debate ahora se traslada a los pasillos del Congreso y a las mesas de negociación con el sector privado. La CCL no pide que se mantengan precios abusivos, sino que se revise cómo esta ley impactaría en la sostenibilidad económica de los espectáculos masivos.
Mientras tanto, los fans siguen debatiendo: ¿preferimos pagar más por la entrada o aceptamos el modelo actual? La respuesta podría definir si vemos más conciertos llenos o estadios vacíos en los próximos años. El sector espera que se escuche su voz antes de que esta ley se convierta en realidad.