El líder norcoreano, Kim Jong-un, inspeccionó el destructor Kang Geon de la Armada del país durante sus pruebas de evaluación y subrayó la necesidad crítica de dotar a las fuerzas navales con capacidades para armamento nuclear. Esta visita militar se produce en un momento estratégico clave, apenas días antes de que el presidente chino, Xi Jinping, llegue a Pyongyang este lunes para una cumbre bilateral que reactiva los lazos históricos entre ambas naciones.
Inspección naval y disuasión estratégica
Acompañado por su hija Kim Ju-ae, figura cada vez más visible como posible sucesora, el mandatario norcoreano visitó el pasado jueves el buque de guerra. Según informó este sábado la agencia oficial KCNA, Kim destacó la importancia de un "fortalecimiento rápido" de las fuerzas navales para garantizar una capacidad de disuasión en caso de guerra nuclear.
El líder ordenó que la marina esté preparada para infligir golpes fatales al enemigo tanto bajo el agua como en la superficie. Durante su recorrido, se centraron puntos específicos sobre el desarrollo y producción de armas submarinas secretas, así como la construcción continua de destructores pesados de 10.000 toneladas, elementos centrales de la doctrina militar actual del régimen.
Contexto diplomático: La visita de Xi Jinping
La inspección naval coincide con la confirmación oficial por parte de los medios estatales chinos y norcoreanos sobre la inminente llegada de Xi Jinping a Corea del Norte, quien se hospedará en la capital hasta el martes. Este viaje marca una reactivación significativa de la relación bilateral, fundamentada en la alianza histórica y la dependencia económica que Pyongyang mantiene con Pekín.
La visita ocurre tras un contexto geopolítico complejo. A mediados de mayo, Xi Jinping se reunió en Pekín con el presidente estadounidense Donald Trump. En dicha cita, ambas potencias confirmaron una meta compartida: la desnuclearización de Corea del Norte. Sin embargo, esta postura choca directamente con las instrucciones recientes emitidas por Kim Jong-un.
Tensión entre disuasión y diplomacia
Mientras Pekín ha rebajado en los últimos años su oposición frontal al programa nuclear norcoreano priorizando la estabilidad regional, Pyongyang mantiene una línea dura. Kim Jong-un ha reiterado que la disuasión nuclear es prioritaria para el régimen.
El líder norcoreano dejó claro que no iniciará diálogos con Washington ni con Seúl si estas naciones insisten en los requisitos de desnuclearización como condición previa. La presencia del destructor Kang Geon y las declaraciones sobre armamento submarino envían un mensaje directo antes de la llegada del presidente chino, evidenciando la dualidad entre la alianza estratégica con China y el aislamiento bélico frente a Occidente.