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ANGR exige bono de fertilizantes y seis medidas urgentes para frenar crisis de arroz

ANGR exige bono de fertilizantes y seis medidas urgentes para frenar crisis de arroz

Agricultores alertan sobre colapso en cadena de suministro por costos de combustible y fertilizantes que amenazan la seguridad alimentaria.

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La Asociación Nacional de Gremios Rurales (ANGR) ha lanzado una alerta roja sobre la inminente crisis en la producción de arroz, uno de los pilares de la canasta básica peruana. Los agricultores advierten que la combinación de precios disparados en fertilizantes y el encarecimiento del combustible está al borde de paralizar el ciclo productivo.

Según las fuentes gremiales, la falta de insumos críticos y los costos logísticos insostenibles podrían reducir la cosecha en un porcentaje alarmante si el Estado no interviene de inmediato. Esta situación no solo afecta a los productores, sino que pone en riesgo el abastecimiento y la estabilidad de precios para el consumidor final.

El colapso de los insumos y la logística

La ANGR detalló que los fertilizantes han experimentado un incremento de precios que supera la capacidad de pago de los pequeños y medianos agricultores. Esta subida se debe a la volatilidad de los mercados internacionales y a las dificultades en la cadena de suministro global que han golpeado al sector agrario.

Además, el costo del combustible para el transporte y la maquinaria agrícola ha subido drásticamente, encareciendo cada etapa del proceso productivo desde la siembra hasta la comercialización. Los gremios señalan que sin un apoyo estatal, muchos productores no podrán completar el ciclo agrícola actual, lo que generará un déficit de oferta.

La logística de distribución también se ve comprometida, ya que el transporte de insumos hacia las zonas rurales se ha vuelto prohibitivo. Esto crea un efecto dominó que eleva los costos finales del producto en los mercados locales, afectando directamente la seguridad alimentaria de la población.

"Sin fertilizantes y con el transporte a precios de guerra, el arroz dejará de ser accesible para miles de familias peruanas en los próximos meses", advirtió un representante de la ANGR.

Seis medidas de emergencia solicitadas al Estado

Frente a este escenario crítico, la ANGR ha presentado un plan de seis medidas urgentes que el gobierno debe implementar para evitar el colapso del sector arrocero. La primera y más demandada es la entrega de un bono extraordinario de fertilizantes subvencionados para garantizar la fertilidad del suelo.

La segunda medida exige la regulación temporal de los precios del combustible para el transporte agrícola, buscando mitigar el impacto de la inflación en la cadena logística. Los gremios piden que el Estado asuma parte de este costo para mantener la operatividad de las cosechas.

La tercera solicitud es el otorgamiento de créditos blandos con tasas de interés preferenciales y plazos extendidos para la compra de insumos. Los agricultores necesitan liquidez inmediata para no detener las operaciones de campo ante la falta de capital de trabajo.

La cuarta medida implica la facilitación de trámites aduaneros para la importación rápida de fertilizantes y maquinaria, eliminando las trabas burocráticas que retrasan la llegada de estos productos vitales. La quinta propuesta busca la creación de corredores verdes para el transporte de productos agrícolas.

Finalmente, la sexta medida solicita un mecanismo de estabilización de precios en el mercado interno para proteger tanto al productor de la caída de ingresos como al consumidor de alzas especulativas. La ANGR advierte que la inacción del gobierno tendrá consecuencias severas en la economía familiar de millones de peruanos.

Impacto en la seguridad alimentaria nacional

El arroz es un componente fundamental en la dieta de la mayoría de los peruanos, y cualquier interrupción en su producción se traduce inmediatamente en inseguridad alimentaria. Los analistas económicos advierten que una caída en la oferta local obligaría al país a depender más de importaciones, que suelen ser más costosas.

La crisis actual no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una convergencia de factores globales y nacionales que han debilitado la resiliencia del sector agrícola. Si no se toman medidas correctivas a corto plazo, se prevé un aumento significativo en los precios de la canasta básica en los próximos trimestres.

La presión social y la necesidad de garantizar el abastecimiento de alimentos obligan a las autoridades a evaluar estas demandas con la máxima prioridad. La respuesta del Estado definirá la capacidad del país para mantener la estabilidad social y económica en un contexto de alta inflación.

Los gremios rurales mantienen su disposición a dialogar, pero advierten que las fechas de siembra son perentorias y no admiten dilaciones burocráticas. El tiempo se agota para evitar que la crisis de arroz se convierta en una emergencia nacional de seguridad alimentaria.