El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha emitido una advertencia técnica sobre la inminente liberación de energía acumulada en el litoral nacional, producto de un prolongado periodo de silencio sísmico. Esta alerta señala que la costa central y el sur peruano se perfilan como los puntos de mayor vulnerabilidad ante la posibilidad de un evento telúrico de gran escala.
Costa Central: La zona más crítica
La primera franja identificada por científicos es la costa central, abarcando Lima y Callao. En este sector no se registra un megasismo desde el devastador terremoto de 1746, lo que ha permitido una acumulación energética capaz de detonar eventos de magnitud 8,8 según los monitoreos del IGP.
Organizaciones como Cenepred han alertado que más de 4.8 millones de habitantes en la capital están expuestos a un riesgo extremo. La vulnerabilidad es particularmente alta en distritos con suelos blandos o construcciones informales, tales como San Juan de Lurigancho, Comas y Carabayllo. Asimismo, las áreas costeras como Chorrillos y La Punta enfrentan el peligro adicional de tsunamis, más contexto en Alerta IGP: Las tres zonas del Perú con mayor riesgo para un mega terremoto.
El litoral de Ica: Energía no liberada
La segunda zona de alta peligrosidad se ubica frente a las costas de Ica, específicamente entre Nazca y Chala. Aunque la región sur-centro experimentó un movimiento violento en 2007, los analistas del Instituto Geofísico remarcan que ciertos segmentos tectónicos no han liberado toda la energía acumulada durante décadas, indicó Eje Público.
Un sismo de magnitudes cercanas a 8,0 o superiores afectaría gravemente infraestructuras clave como la Carretera Panamericana Sur y generaría daños severos en las edificaciones del litoral iqueño. Este escenario refleja la fricción ininterrumpida entre la placa de Nazca y la Sudamericana, como publicó este diario en Alerta IGP: Las tres zonas del Perú con mayor riesgo para un mega terremoto.
El sur peruano: Silencio histórico
El tercer punto neurálgico abarca el litoral de Moquegua y Tacna, extendiéndose hasta el límite con Chile. Estudios científicos conjuntos indican que este sector mantiene un silencio sísmico desde el terremoto de Arica en 1868, más detalles en Bitácora Nacional.
La severa fricción de placas podría desencadenar una ruptura masiva capaz de generar terremotos superiores a 8,0 grados e incluso rozar los 9,0. Ante esta realidad técnica, Hernando Tavera, presidente del IGP, ha insistido en que la ciencia puede delimitar las zonas de liberación energética, pero es imposible predecir el día y hora exactos.